Hoy, el Kosovo ! ¿Mañana Lavapiés?
Extracto de un articulo traducido y adaptado al castellano por David, este articulo fue publicado en la web de NATION el 16.02.2008 (www.nation.be)
Dentro de unas horas, los albaneses de Kosovo van a declarar su independencia. Este acto, a parte de su lado único y muy peligroso para la estabilidad de toda la region y por Europa, tendría que incitar a muchas reflexiones.
Reflexiones por parte de los que juegan con el fuego que representa el proyecto de sociedad multicultural. El ejemplo de la ex-Yugoslavia demuestra que tarde o temprano, los particularismos étnicos y religiosos (el comunitarismo, como dicen los políticamente correctos) se despiertan y toman paso sobre las bellas declaraciones de principios. Y que estas sociedades multiculturales crean situaciones peligrosas como aquí en el Kosovo donde une tierra históricamente cristiana y serbia va a caer en el lado albano-musulmán.
Hay que ser muy concientes de una cosa: la independencia de Kosovo significa dentro de poco la aparición de minis-Kosovo por toda parte de Europa y en particular en nuestras regiones donde allí también las poblaciones autóctonas están siendo remplazadas por poblaciones nuevas. Hoy, Kosovo, ¡mañana Lavapiés !
Otra reflexión necesaria: los que estiman que la lucha contra el aborto es antigua y únicamente un problema ético. Lo que ha pasado en Kosovo demuestra bien como la natalidad es algo indispensable para que un territorio queda bajo el control de sus poblaciones de origen. Es la prueba que el aborto de conveniencia es un crimen contra su propio pueblo.
Los que tendrían que hacer su auto-critica más severa son los occidentalistas (entender la gente de nuestra área que se sienten cercano a los USA con su “guerra contra el terrorismo”). Ellos que nos dicen que el escudo americano están con mucha pena de explicarnos porque son los Americanos que han hecho todo para imponer el poder del grupo terrorista, islamista y marxista UCK en Kosovo. Porque los aviones que han bombardeado, en 1999, las tropas serbias que combatían los islamistas albanófonos, no eran aviones Iraníes. Son los aviones de la US Air Force que han bombardeado Belgrado y es el general US comandante de la operaciones Wesley Clark que declaraba:” El siglo XXI verá el fin de los estados étnicamente homogéneos”. Los acontecimientos de Kosovo deben recordar que los USA son tanto el enemigo de Europa como lo son los terroristas islamistas.
¡Kosovo es Serbio, Kosovo es Europa !
El doble rasero por LucIa Petisco
Que los países occidentales aplican un doble trasero con la causa de Kosovo es quizá la frase de Putin con la que más de acuerdo se pueda estar. Porque pocos dudan de que si como está previsto Kosovo declara unilateralmente su independencia de Serbia y los países occidentales la reconocen eso entrará en contradicción con los principios que la comunidad internacional se ha autoimpuesto.
Kosovo no es comparable con otros nacionalismos y mucho menos con el vasco, pero sí puede crear un precedente. Kosovo es el mayor fracaso de la convivencia intercultural.
Es, además, un fracaso de la comunidad internacional. Kosovo, independiente o no, pone en evidencia a la Unión Europea, que se ha dejado llevar por la presión norteamericana antes que defender una postura propia; y deja patente la ambigüedad de España, sin una idea definida ni convincente.
Es sobre todo un ejemplo del doble rasero que impera hoy en día. Porque es doble rasero perseguir a Irán por avanzar en la investigación nuclear mientras países como EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, India o Pakistán han detonado con éxito sus armas nucleares.
Aplica el doble rasero el que defiende que la única legitimidad la tienen los resultados que salen de las urnas y después boicotea a Hamás en Palestina. O quien minusvalora el apoyo de los venezolanos a Chávez, por mucho qué no guste sus ideas y su exacerbado populismo.
Pero para comprobar el poder del doble rasero no hace falta irse tan lejos. Basta con echar un vistazo a la política doméstica y comprobar cómo el PSOE promete mil ayudas a las clases populares, pero luego privilegia a los grandes patrimonios con impresionantes ventajas fiscales.
O cómo el Partido Popular se afana en asegurar que bajará los impuestos y en Salamanca sube las tasas hasta lo inimaginable, después de perdonar las deudas a algunos constructores.
En fin, estamos hartos de comprobar cómo el doble rasero domina la vida pública. Por eso la clase política está tan desprestigiada. En fin, sólo nos queda pensar que nunca es tarde para cambiar.
¿Contra la Independencia de Kosovo?
Sí, pero por las razones correctas.
Christian Bouchet
Hay veces en que tomas de posición, convergentes con las nuestras, nos causan incomodidad. Sin embargo hay veces en que hay que cerrar filas ante temas de actualidad.
Así, la independencia de Kosovo ha sido para ciertos grupúsculos una nueva ocasión para exponerse a los medias, manifestando una oposición tan radical como exhibicionista.
¿Y sin embargo no hubiera sido mejor que se callase esta «minoría agitada»? No es acaso la misma que sueña con una Europa cien por cien kosovarizada. Es la misma que difundía con orgullo un mapa de una Francia despedazada. La que reivindica como propia a la Vlaams Belang (a la que un comunicado oportuno del Mouvement Nation recuerda que el partido del que había surgido –el Vlaams Block– apoyaba a la UCK en 1999) y a la Liga Paduana…
Esta «minoría agitada» se habría callado sin duda alguna, incluso se habría alegrado, si los kosovares no fueran musulmanes. Ya que a sus ojos, como a los de sus amigos ultra sionistas, sólo ese es el crimen de esta independencia. «Es parte del nuevo expansionismo islámico y del proyecto Eurabia.»
De nuevo el análisis geopolítico se borra detrás de unos reflejos instintivos y, de nuevo, los defensores de Occidente y la lucha contra la islamización se dejan usar por aquellos que los manipulan: después de haberlos calentado en la cruzada contra el Islam, los servicios del Tío Sam les instalan en la puerta, con una ironía irritante, un Estado musulmán.
Para nosotros no importa que Kosovo sea cristiano, musulmán o ateo, no debería obtener la independencia por un único motivo: ya que toda división de Europa, independientemente de toda consideración religiosa, es un crimen contra nuestro continente.
«Un adelanto» se dice. La independencia de Kosovo no puede sino dar ideas y servir de ejemplo. Será profundamente desestabilizadora en los Balcanes, pero ¿y en España? ¿En Francia? ¿En Gran Bretaña? Como escribe correctamente Jean-Michel Vernochet: «Este es un mal augurio para el futuro de los Estados nacionales, todos más o menos amenazados por la landerización. Comenzando por el reino belga, convertido ahora casi en una ficción política…»
Los Estados Unidos, después de haber desmantelado los imperios europeos, intentan hacer lo mismo con las naciones europeas. Una Europa federal sería una Europa débil bajo control americano. Siendo la unión de las Naciones europeas el último baluarte frente a la hegemonía norteamericana, es lógico que éstos apoyen y favorezcan la muerte de éstas.
Ese es el verdadero problema de todos aquellos que, de Niza a Estrasburgo, de Bruselas a Milán, promoviendo un regionalismo identitario son aliados objetivos del Departamento de Estado, o sus tontos útiles.