Tras conocerse los resultados de las Elecciones al Parlamento
Vasco, celebradas el pasado domingo, el Movimiento Social Republicano (MSR)
quiere expresar a la opinión pública lo siguiente:
1.- El menor porcentaje de participación señala
claramente una caida del grado de tensión social en comparación al que se
vivía en las anteriores elecciones de 2001. Esto, lejos de ser una mala
noticia, tiene para el MSR una lectura positiva.
2.- Los resultados finales indican un claro retroceso de
las posiciones de la coalición PNV-EA. La apuesta por el denominado Plan
Ibarretxe no parecen contentar a sectores que antes votaban a la
ultraderecha nacionalista vasca, la cual se verá obligada a escoger entre
dos escenarios: a) buscar un pacto de gobierno con el PSOE-PSE, lo que
rebajará indefectíblemente el ambicioso plan de Ibarretxe y significaría
la reconstrucción del consenso de la transición con la elaboración de un
nuevo Estatuto. Esto permitiría al PNV mantener su régimen clientelar en
Euskal Herria. b) Pactar con el PCTV (Batasuna), lo que significaría una
huída hacia adelante que sería poco entendible para muchos sectores de la
base social del PNV, entre ellos, buena parte del empresariado vasco. El PNV
arriesgaría mucho pero sería la única manera de continuar con su Plan.
3.- La caída de más de 150.000 votos que ha sufrido el
PP y UA indican claramente que los sectores no independentistas tienen
tendencia a apoyar al partido que gobierna en Madrid. Clara señal de que
buscan y necesitan apoyo ante la avalancha nacionalista.
4.- Por último, la aparición casi al comienzo de la
campaña del PCTV para acumular el voto de la izquierda abertzale, demuestra
la absoluta inutilidad de las medidas exclusivamente represivas adoptadas
por los gobiernos derechistas en años anteriores. La realidad es tozuda y
nos dice que un importante sector de la población vasca no se siente
identificada con el proyecto nacional español. Esta es la asignatura
pendiente que tiene el Estado, incorporar a todo el pueblo vasco entorno a
la idea de aunar a todos los pueblos de España en un mismo haz, y que
necesita de una rápida solución que evite una peligrosa fractura social
entre vascos o más grave aún, que se ponga en marcha una dinámica de
balcanización en el Estado español.